Acerca de la narración del dolor
Palabras clave:
Interioridad , Narración, ÉticaResumen
Prima facie, «narración» e «interioridad» son dos términos que se contradicen y neutralizan. narrar connota exteriorización: «hablar», «decir», «contar», en suma, el lenguaje. Por el contrario la interioridad connota nuestro «espacio privado», la intimidad de nuestra vida afectiva e intelectiva que nadie conoce, ni siquiera su poseedor. L. Wittgenstein, invitándonos a observar la gramática de palabras que representan la interioridad, ―«mente», «dolor», «pensar», «recordar », «comprender», «significado»― pone en juego una operación de desmitificación y de deconstrucción, que desenmascara la mitología oculta (el fetichismo mismo) de esta narración. El análisis lingüísticoconceptual de la interioridad (o la morfología interior) entendido como una genealogía de las formas, muestran la estructura narrativa de la interioridad en la cual se revela la singularidad de cada uno. Una estructura no de interpretación (finita) sino de interpretabilidad (infinita/ ilimitada) o sea un mecanismo de producción signica y no un simple léxico normativo de verificación correspondiente de usos y significados.